La textura del suelo es una característica física que afecta al desarrollo radical del olivo.

El olivo prefiere los suelos de texturas moderadamente finas (francas, franco limosas, franco arcillosas y franco arcillo limosas). Estas texturas suministran, normalmente, una aireación adecuada para el crecimiento de las raíces, son suficientemente permeables, y tienen una alta capacidad de retención de agua. Esta última característica es esencial en las condiciones de secano en que vive la mayoría del olivar.

Los suelos de texturas más arenosas no retienen el agua suficiente para el cultivo de secano; en cambio, pueden ser excelentes para el olivar de regadío, especialmente si se fertilizan de acuerdo con su escasa capacidad de retención de nutrientes.

Los suelos de texturas más arcillosas presentan una aireación inadecuada para las raíces y son de difícil manejo.

En Laboratorio Geditec determinamos la textura suelo analizando el porcentaje de arena, limo y arcilla de la muestra. Estos datos se trasladan a un diagrama triangular que representa los valores de las tres fracciones de suelo (arena, limo y arcilla) y que determina la clasificación textural del suelo (Clasificación USDA).

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